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OPINIÓN

25 de Mayo de 2003, Néstor Kirchner: La otra revolución



Fecha: 31/05/2016   17:59  |  Cantidad de Lecturas: 4404

Muchas veces se ha puesto en tela de juicio si la palabra “revolución” es la correcta o no para designar la asonada patriótica del 25 de Mayo de 1810




Diferentes análisis argumentan en favor o en contra, determinando posturas a las que unos u otros adhieren.

A propósito del uso del término, tengamos en cuenta que una opción válida sería también aceptar la idea de que el término “revolución”, habiendo sido tomado de la Astronomía, podría suponer que cualquier otro significado, que incluya categorías que no se relacionan a esa Ciencia, estaría siendo arbitrario.

Arbitrariedad asumida entonces, se sugiere para un mejor abordaje de esta nota, no asociar la idea de “revolucionario” a la existencia de cambio violento, o de levantamientos armados, etc, sino que se pueda relacionar a “acciones de tipo revolucionario”.

Antecedentes del uso del término. Juan Domingo Perón. El 17 de Octubre

Dice Jorge Castro [1]:

“(…) este hombre [Juan Domingo Perón] de 49 años, que sabía que la grandeza de un dirigente político está en servir una causa y no en servirse de ella, que advertía que incluso un hombre de talento menor puede tener una trascendencia histórica en la medida en que sea la expresión de un movimiento social, encarne el sentido de su época; y lo contrario, incluso un hombre de extraordinario talento, en la medida que no tenga causa histórica para servir, carece de relevancia política; este hombre, que advierte este sentido extraordinario de los acontecimientos, no fue comprendido. No fue escuchado por los factores de poder nacionales e internacionales lo que él decía en el sentido de la unidad de todos los argentinos, y que la condición de la unidad era la justicia social. Y por eso el 9 de octubre de 1945 fue detenido, removido de todos sus cargos y enviado a Martín García. Ahora, como los factores de poder internos y externos no quisieron advertir el sentido persuasivo, disuasivo, el llamado a la conciencia histórica, (…) como no quisieron entender este llamado a la transformación desde arriba por la persuasión, la disuasión, la comprensión, la conciencia, el resultado es que tuvieron una revolución social desde abajo. Y eso fue el 17 de octubre de 1945. Por eso es que esta empresa histórica se transformó al mismo tiempo en una revolución social que transformó en sus raíces, para siempre e irreversiblemente, la vida política, social, cultural, y hasta económica de la Argentina. Estableció, por lo tanto, un nuevo punto de partida en la vida del país. Y sobre este nuevo punto de partida es que se producen las transformaciones que en orden sucesivo tienen lugar después. Nunca más la Argentina volvió a ser parecida o igual a lo que había sido antes del 17 de octubre de 1945.”

Juan Domingo Perón. Presidencia de la Nación

En el mismo sentido, Juan José Hernández Arregui [2] considera al Primer Gobierno de Perón –y luego evalúa sus logros hasta 1955- como “un gobierno revolucionario en un país [que hasta ese momento era] dependiente.”

“Perón desafió el potencial económico coligado de los intereses imperialistas, de los grandes diarios, de la burguesía mercantil de Buenos Aires (…) y apeló a los sectores populares (…) a los estratos más castigados de la clase media, a las peonadas del interior que habían votado bajo la despótica voluntad del caudillo a radicales o conservadores, pero sobre todo, su campo de operaciones inmediato, fue el proletariado industrial de las ciudades (…)

“Perón logró rápidamente el sostén de un sector social hasta entonces excluido, la clase obrera de origen provinciano (…)

“Esa masa, hasta entonces dispersa, en breve tiempo dio un salto histórico formidable hacia su unidad de clase en medio del desconcierto general de los partidos acostumbrados a comprar libretas donde había millones de argentinos víctimas de la opresión social. (…)

“El gran avance histórico de la Argentina puede resumirse así:

1º Nacionalización de la economía, créditos para la industria, plena ocupación y altos salarios.

2º La renta nacional aumentó en 1954 con relación a 1943 en un 55%.

3º La casi inexistente dependencia de los mercados extranjeros, otorgó mayor libertad para comerciar con otros países.

4º Creación de la Central Única de Trabajadores, y participación de la CGT en el poder político a través del Parlamento.

5º Crecimiento del mercado interno nacional y correlativo de la industria.

6º Poderosas centrales hidroeléctricas, plantas siderúrgicas, etc., fueron construidas en San Nicolás, Río Turbio, Ni Huil (represa), diques, gasoductos, refinerías de petróleo, usinas eléctricas, Altos Hornos Zapla, etc.

7º Pasaron al patrimonio de la Nación, ferrocarriles, teléfonos, gas, servicios públicos, etc.

8º El analfabetismo se redujo al 3%.

9º La marina mercante pasó a ser de las primeras del mundo.

10º Se dignificó a todos los trabajadores mediante contratos de trabajo, leyes de previsión social, jubilaciones y pensiones para todos los argentinos, cooperativas, proveedurías, escuelas técnicas, etc.

11º Se construyeron 500.000 viviendas con capacidad para cerca de 5 millones de personas.

12º Se construyeron 8.000 escuelas, más en diez años que en toda la historia de la Argentina.

(...)"

Considerando lo presentado hasta aquí, lo que sigue irá en el mismo sentido, esto es, tomando las acepciones siguientes: Revolución como cambio importante en el estado o gobierno de las cosas. | Revolucionario como aquello que produce cambios profundos.

Néstor Kirchner, Presidente

El 25 de Mayo de 2003 Néstor Carlos Kirchner asumió la Presidencia de la Nación, dando inicio a un proceso de cambio en nuestro país, que tiene las características significativas de una “revolución".

La coyuntura se presentaba de la siguiente manera:

Después de un periodo convulsionado, se llevaron a cabo elecciones el 27 de abril, en las cuales Kirchner obtuvo el 22% de los votos, esto es, llegaba a la Presidencia sin siquiera haber obtenido la mayoría y esto, sumado a las crisis sucesivas que habían llevado a la Argentina a una situación de enorme incertidumbre en todos los órdenes, colocaban al Presidente en una posición altamente vulnerable.

Apenas para darse una idea, Claudio Escribano, subdirector del Diario La Nación, auguró que el nuevo gobierno que se iniciaba, no duraría más de “un año”. [3]

Fue así que, conciente de que debería legitimarse a cada paso, por cada acción, por cada decisión tomada, por cada política implementada, sabiendo que había que sostener la institucionalidad, Kirchner, quien solía recordar en forma explícita que había asumido “con más pobres que votos”, se dispuso a realizar los grandes cambios necesarios para sacar a Argentina de una crisis prácticamente terminal.

Esa construcción de poder popular fue “revolucionaria”.

Y los cambios empezaron a tener lugar, algunos en forma más inmediata y otros siguieron la lógica de los procesos que desde los cimientos requieren de un tiempo más prolongado para que se hagan efectivos.

Lo cierto es que el Presidente Kirchner no se dedicó a declamar, sino que actuó en función de las ideas que proclamaba, ejecutó acciones en función de un nuevo proyecto de país porque -según él mismo lo expresaba- sabía exactamente hacia dónde había que ir y hacia dónde no había que volver.

A grandes rasgos, se mencionarán algunos puntos representativos de las políticas de Estado que fueron definidas según un nuevo paradigma, y englobadas dentro del denominado Proyecto Nacional y Popular:

-Un Estado presente en contraposición a la ausencia o vaciamiento de los roles del Estado bajo administraciones anteriores.

-Una política de asistencia social madura, clara, con objetivos bien determinados y alcances considerados.

-Una política de Derechos Humanos absolutamente revolucionaria.

-El consumo popular como motor del crecimiento económico, y éste al servicio de la Justicia Social.

-Una Política Económica y Social en la que el empleo registrado es el gran ordenador social.

-Una política fiscal, por mucho, más agresiva en contraposición a las laxas de otros periodos.

-El impulso a la ampliación de los derechos civiles.

-Una política exterior de tipo multilateralista, pero bien de cara a Latinoamérica y ya no en función de las relaciones con países como Estados Unidos y las llamadas potencias europeas.

-La innovación tecnológica como uno de los ejes fundamentales, proyectándose llegar inclusive a los primeros niveles de la Educación.

-El fortalecimiento del mercado interno.

-La no dependencia de los organismos multilaterales de crédito.

Tomando en consideración los ítems mencionados, es posible afirmar que este viraje de enorme magnitud, a su vez produjo múltiples cambios en toda la estructura política, económica, social y cultural del país.

Es evidente que, al llegar Néstor Kirchner a la Presidencia, no puso en práctica una suma de acciones de contingencia, sino que lo que tuvo lugar fue la implementación de un proyecto real, a largo plazo, y esto es fundamental a la hora de evaluar los grandes cambios que se han producido desde aquel 25 de Mayo de 2003.

Algunas consideraciones finales.

Más arriba se hizo referencia a “revolución” en términos astronómicos. Queda claro que Nicolás Copérnico planteó cuestiones definitivas para su ciencia, entre otras, haber hallado cuál era la clave de los movimientos celestes y cuál era el eje del Sistema Solar. [4]

Cuando se habla de “revolución” en Ciencias Políticas se asocia esto a procesos revolucionarios de los que da cuenta la Historia.

En una Ciencia Política aplicada a nuestro país, podemos considerar que ha sido “revolucionario” cambiar el eje de las Políticas de Estado, poner en marcha movimientos de la estructura económica -inéditos al menos desde los últimos 30 años- y pensar políticamente los nuevos fundamentos de una dinámica social.

El proyecto puesto en marcha por Néstor Kirchner fue “revolucionario”.

Incluso no nos es del todo posible medir cómo y hasta dónde  las políticas implementadas desde el año 2003 han impactado en el tejido social y en la conciencia política de los argentinos, en cuanto a la recuperación económica y a la recuperación y ampliación de derechos para los ciudadanos, entre otras cosas.

Es por todas estas cuestiones planteadas aquí, y otras -que por el recorte realizado no se mencionan- que una enorme porción de la población en todo el país, este 25 de Mayo, además de festejar la asonada revolucionaria de 1810, recordarán, valorarán, festejarán esa “otra revolución”, la que comenzó también, justamente, un 25 de mayo, pero del año 2003 y con la llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia de la Nación Argentina.

G. Aguar

 

*Un especial agradecimiento a Alejandro “Topo” Rodríguez (Jefe de Gabinete del Municipio de La Matanza) por su valiosa colaboración en la elaboración de este artículo.

Fuentes consultadas

[1] Jorge Castro, Vigencia del Pensamiento de Perón al finalizar el Siglo. 2006

[2] Juan José Hernández Arregui, La Formación de la Conciencia Nacional (1930-1960). 1960.

[3] “…la situación es tal que vale la pena registrarla: la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año.” Por Claudio Escribano en http://www.lanacion.com.ar/496350-treinta-y-seis-horas-de-un-carnaval-decadente / Jueves 15 de mayo de 2003.

[4] Nicolás Copérnico, De RevolutionibusOrbiumCoelestium  (De las revoluciones de las órbitas celestes). 1543.



Fuente:  31 de mayo de 2016 (Gabriela Aguar para DERF)








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