OPINIóN


ELECCIONES

La emocionalidad y los títulos han reemplazado al contenido



Fecha: 26/08/2017   12:26  |  Cantidad de Lecturas: 1789

Las campañas electorales están orientadas a producir un impacto en el orden de lo subjetivo, son efectivas si logran que prime la emocionalidad por sobre la racionalidad




Se suele decir que lo que se votan no son proyectos, sino personas. En virtud de esto la ingeniería electoral va detrás de generar adhesión a personas, y a las personas puede uno otorgarle atribución, ya sea de saber, de intención, de bondad, de honestidad, de fortaleza, etc., esto dependerá del candidato que se “construye” en función de lograr esa adhesión.  Luego, el llamado al voto es hacia ese valor atribuido –asociado por supuesto al nombre/rostro del candidato-.

 

Si esto es así, queda claro entonces por qué “sus propuestas” pasan a un segundo plano. Podría decirse que siguiendo este razonamiento “el candidato es la propuesta”, la propuesta reencarna en él, se sintetiza. Parecería que la propuesta está implícita, que va de suyo, pero no es así, pues una cara sonriente, una voz modulada, el dar un abrazo o tocar un hombro, en sí mismo no implican nada, son más bien puestas en escena, pero generan adhesión.

 

Advertimos entonces que las campañas electorales al estar orientadas a producir un impacto en el orden de lo subjetivo, son efectivas si logran que prime la emocionalidad por sobre la racionalidad (a la hora de decidir por un candidato). El candidato es portador de un mensaje, ese mensaje –cuidadosamente seleccionado- interpreta una preocupación, una necesidad, un deseo. Las más de las veces termina siendo algo vacío de contenido, o absolutamente abstracto, palabras que suenan bien, que apelan a alguna valoración, pero nada más.

 

La cuestión es que ahí está, por ejemplo, el sábado anterior a las PASO vimos cómo, en plena violación de la veda electoral, una conductora y un periodista enviaban al electorado un mensaje directo “Si querés un país serio tenés que votar a…”. Pues bien, “un país serio” dicho así, sin más, sin el cómo, sin una correlación de la frase con las acciones, es una trampa. Esto también está gravitando a la hora de depositar el voto.

 

En lo referente a si se mencionan o no -durante la campaña- los problemas que afectan a los ciudadanos, en el caso bonaerense no podemos afirmar que no se han mencionado problemas, más bien se ha producido una atomización en este sentido, por lo cual las problemáticas aparecían asociadas a un nombre propio, no era la situación de la industria o del comercio o de los docentes o jubilados, era lo que le pasaba a Juan el kiosquero, a Pedro el jubilado, a María la ama de casa, y así hasta el infinito de nombres y situaciones.

 

La diferencia entre los mensajes de los distintos partidos radica en qué es lo que se presenta como necesidad de cada uno de estos juanes o pedros. El oficialismo con su inefable e interminable “construcción de cercanía” y la oposición –inevitablemente- teniendo que entrar a jugar con esas mismas reglas. Si a esto le agregamos la transformación del slogan de campaña en etiqueta o hashtag, tenemos como resultado lo que tuvimos: mensajes poco complejos, abreviados, como flashes. En líneas generales, todo se vuelve vertiginoso, tal y como sucede en la comunicación, en lo mediático, donde la imagen o el título han reemplazado en gran medida al contenido.

 

Avanzando hacia lo que estas PASO pueden tener en común con las últimas elecciones presidenciales, dejando de lado cuestiones de forma o triviales, recordemos que en 2015 se plebiscitaron 12 años de gobierno, de permanencia de un proyecto que con aciertos y errores, marcó la vida política argentina. La oposición – y esto suele darse así- gozando de las mieles de lo que no ha sido expuesto, marcó y remarcó errores e hizo promesas de todo tipo y color, porque podía hacerlo, ya que la crítica estaba apuntaba a“lo ya hecho” y no a “lo por hacer”,  así y todo cuando ganó, lo hizo en ballotage y obteniendo el actual presidente 680 mil votos más que el candidato del oficialismo. Luego se establecieron las nuevas reglas de juego, el nuevo discurso y las nuevas formas. El gobierno adoptó la estrategia de utilizar hasta el hartazgo la muletilla de la “pesada herencia recibida”, muletilla que hasta el día de hoy, casi 2 años después de asumido el gobierno Pro-Cambiemos, sigue siendo utilizada como comodín para explicar desaciertos, indicadores negativos y todo lo que de criticable puedan tener las políticas que se implementan desde el PEN. En este punto es bien posible trazar el paralelismo entre 2015 y 2017. Si en 2015 hubo voto “castigo”, eso se traslada a 2017.

 

Nuevamente nos encontramos en un escenario donde desde todos los medios posibles –y son muchos- se contrapone el “eje del bien” contra el “eje del mal”. Nuevamente la emocionalidad está a la orden del día. Los problemas de muchos ciudadanos son gravísimos pero si en algún  momento han llegado a adscribirse a la idea de que la culpa de todos los males está en tal espacio, que se asocia a tal nombre, no es tan sencillo que eso se esfume en menos de 2 años.

 

Para finalizar, apuntando algo más acerca de “CAERNOS CADA 10 AÑOS ES NEGOCIO PARA LOS PODEROSOS DE SIEMPRE”, ante todo, decir que sí, que lo es. Y al respecto quisiera marcar dos puntos quizás muy obvios.

 

El primero es no olvidar que esa pequeña porción constituida por “los poderosos de siempre”, mientras gobiernan quienes ellos consideran sus enemigos, se mantiene en la queja permanente, en un quite de colaboración –si se quiere-, se mantiene construyendo mitos que son sembrados alrededor de las políticas que se establecen en favor de los más humildes, se mantiene a la expectativa de encontrar y aprovechar cualquier resquicio, cualquier fisura, para penetrar y llegado el momento arremeter y llegar de nuevo a estar entre quienes detentan poder político, además de económico.

 

El segundo es tener muy en cuenta que los gobiernos que se precian de gobernar en favor de las mayorías, intentando una equitativa redistribución del ingreso, estableciendo políticas destinadas a sostener y fortalecer el tejido social, no deberían jamás perder su norte, dejar de lado cuestiones que pueden de algún modo afectar la subjetividad de la ciudadanía, no deberían perder de vista que en caso de percibirse cierta saturación, no es negando como se va a resolver, y que no siempre redoblar la apuesta es la solución. Porque cuando un día todo decanta, y los tiempos se acortan, y las paciencias se agotan, cuando se produce un quiebre, entonces es mucho más que una elección lo que se pierde, es mucho más que un cargo, es mucho más que un puesto. Para que eso no suceda, para que no llegue el día en que nuevamente todo esté en ruinas, como dejan a la nación y al pueblo los inescrupulosos de siempre, la lucha –hay que entenderlo- es continua, es permanente y es inevitable.

 

M.G.Aguar.



Fuente:  26 de agosto de 2017 (MG Aguar – DERF)








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